Corpografías para el
(contra) mapeo del cuerpo
como territorio en jóvenes
afro-diversos

corpografías para el (contra)mapeo del cuerpo como territorio en jóvenes afro-diversos

El “Laboratorio corpografías para el (contra)mapeo del cuerpo como territorio de jóvenes diversos” se realizó en dos sesiones en la Casa Cultural el Chontaduro. Su objetivo principal fue explorar la relación entre los impactos del Paro Nacional de 2021 en el Oriente de Cali y el cuerpo de los jóvenes afrocolombianos que forman parte de la diversidad sexual y residen en el Distrito de Aguablanca. El taller partió de la premisa de que el cuerpo es simbólico y discursivo; siendo la primera frontera, entrelaza relaciones complejas con los espacios sociales que ocupa, configurándose, así, a través de conflictos sociopolíticos propios de cada contexto.

En este marco situacional, el taller se propuso reflexionar sobre cómo se configuraron las corporeidades de las comunidades afro-LGBTIQ+; es decir, cómo utilizan, simbolizan y significan sus cuerpos con la llegada de las nuevas dinámicas socioespaciales generadas por el Paro Nacional en el Distrito de Aguablanca. Se adoptaron las categorías de dignidad y resistencia, de manera transversal, como herramientas de análisis para comprender la relación entre el cuerpo y el territorio/Distrito de Aguablanca para las personas afro-LGBTIQ+. Como resultado de los dos laboratorios se obtuvieron tres corpografías de los tres grupos de trabajo, cada uno compuesto por cinco o seis integrantes. A continuación, se presentan estas corpografías junto con sus respectivas descripciones, asignadas a cada grupo.

El cuerpo representa varios elementos que reflejan la influencia del contexto en los cuerpos de las personas negras diversas, así como elementos subvertidos intencionalmente. En los pies, específicamente en el derecho se han dibujado zapatos crocs que simboliza su uso en las marchas y en Puerto Resistencia, mientras que en el izquierdo se representa un pie de acero que denota la fortaleza necesaria para transitar en todos los espacios, incluido el Distrito de Aguablanca.

El cuerpo viste un short corto y flores como una manifestación de rechazo a la heteronormatividad presente en las comunidades negras. La vestimenta seleccionada deliberadamente en eventos del Paro y en Puerto Resistencia, envía un mensaje claro sobre cómo la ropa contribuye a la construcción de la identidad política, y cómo los cuerpos también son parte de las luchas. Un lazo rojo rodea la cintura y el estómago del dibujo que simboliza la “presión” de habitar un cuerpo disidente, algo que se considera fuera de lo normativo dentro de la comunidad, y que se siente como un apretón en el estómago.

En la imagen se puede ver en el abdomen, una olla comunitaria, clave en las manifestaciones del Paro y uno de los pocos lugares donde se podía participar sin sentirse observada de manera despectiva. La olla se acompaña de un cucharón gigante sostenido por el cuerpo en su mano derecha, aludiendo a la participación de muchas personas diversas en la cocina comunitaria. La piedra sostenida en la mano izquierda, junto con el dibujo de la paloma, representa la dualidad de estar en los puntos de resistencia en los que se sentía la necesidad de luchar, pero también se anhelaba un alto a la violencia de la que se podía ser víctima en cualquier momento.

En el pecho se retrató un corazón que simboliza la valentía y la determinación por demostrar valor. En la cabeza, un rostro no se muestra, pero se alude a través de una máscara, indicando la preparación para enfrentar las adversidades. El dibujo de una bicicleta en la pierna derecha representa su importancia como medio de movilización, dada la falta de funcionamiento del transporte público durante el Paro. Por último, las palabras “miedo”, “rechazo”, “violencia”, “peligro”, “heteronorma” y “marica” se encuentran fuera del cuerpo, representando que el daño que estas palabras provocan no está dentro de los cuerpos diversos y no forma parte de lo que son.

El cuerpo está representado con una estética maricona que contrasta con la imagen normativa del sujeto revolucionario, generalmente masculino y heterosexual. Las uñas brillantes sobresalen en ese cuerpo, simbolizando la feminidad que atrae la atención de los reflectores hacia nosotros. Reconocemos que, sin importar nuestra apariencia o acciones, siempre seremos vistes como cuerpos extraños. Por eso, decidimos abrazar y reivindicar ese reflector, queremos ser vistes y que les guste lo que ven. En la mano izquierda se pueden observar las palabras “dignidad” y “rebeldía”. Creemos que las uñas y otros elementos que nos hacen sentir hermosas son un acto de dignidad, que nos recuerda lo bellas que somos, pero también la rebeldía al desafiar el sistema heteronormativo al sentirnos bellas siendo maricas.

Las manchas cafés en las rodillas y el codo derecho representan las heridas de la lucha, muchas de ellas existían antes del Paro Nacional. En el pecho, un corazón negro con una herida está acompañado de las palabras “tristeza”, “dolor” e “impotencia”, que expresan los gritos de ayuda que emergen de nuestros corazones heridos. Nos reconocemos como hijas de los traumas, aquellos que en algún momento nos hicieron creer que no pertenecíamos a los espacios que ocupamos y que resurgieron con los actos de discriminación en los espacios de resistencia del Paro Nacional. Pero, además, encontramos las palabras “valentía” y “rebeldía”, ya que entendemos que ser quienes somos, sin ocultarnos y con orgullo, es el acto más revolucionario y valiente que podemos realizar.

Hemos creado un cuerpo no binario con colores vibrantes, vistiendo un pequeño crop-top, un short a juego y unas botas mágicas. En este cuerpo resaltamos toda la alegría y la luz que nadie ha podido arrebatarnos, quizás lo único que han dejado intacto. Las mariposas y los corazones que salen del estómago simbolizan cómo florecemos y nos reinventamos siempre, a pesar de las adversidades y la discriminación, lo que consideramos uno de los aportes más valiosos de nuestras intervenciones en los espacios en el Paro. En los pies, hemos escrito las palabras “estar” y “existir”, que reflejan cómo nos afirmamos en la convicción de que merecemos estar y existir tal como somos en todos los lugares que elegimos habitar; es una postura que mantuvimos cada vez que nos encontrábamos en los puntos de concentración. En el pecho, la palabra “existir” está inscrita, pues consideramos que es fundamental, en particular en un contexto que, constantemente, nos condena a la muerte física y simbólica.

En el brazo derecho, se observa una especie de atadura que surge de un elemento similar a un carrete de hilo, llamado “estrés”. Esto representa cómo atreverse a vivir libremente también conlleva situaciones de estrés, principalmente el estrés relacionado con sentirnos constantemente en riesgo, algo que se intensificó durante el Paro Nacional, debido a numerosos casos de represión policial. Por último, los nudos en el pecho representan sentimientos, traumas y emociones que aún no hemos procesado y que continúan atormentándonos, siendo obstáculos enredados que a veces nos impiden avanzar.

En este laboratorio, exploramos otras formas de interpretar el territorio a través del cuerpo, la identidad y las emociones adquiriendo visiones alternativas del cuerpo y la corporalidad “en los diferentes escenarios y, de este modo, conjugar las principales características de los espacios en los cuales se explica la transformación que el cuerpo genera” (Barajas, 2016, p. 255). En los resultados de este ejercicio, encontramos narrativas diversas que re-imaginan una vida digna desde los territorios del Oriente y sus cuerpos, atravesados por múltiples procesos socioeconómicos que nos lastiman, de la misma forma en que los sistemas de discriminación dañan a los territorios. Por tanto, las reflexiones compartidas versaban sobre la importancia del dolor y del resurgir desde el autocuidado, la defensa y la resistencia, con la cultura, la memoria, la espiritualidad y la identidad como pilares fundamentales.

Los laboratorios uno y dos exploraron las experiencias de dignidad y resistencia de los jóvenes de la Comuna 21. Estos laboratorios evidenciaron la diversidad de formas de manifestación pacífica durante el Paro Nacional. Por ejemplo, en la Comuna 21, Oriente de Cali, un territorio mayoritariamente ocupado por comunidades negras; las velatones, de carácter más religioso y lideradas principalmente por mayores del territorio, fueron espacios espirituales convocados a través de cadenas de mensajes en redes sociales para orar por el bienestar de las personas de la Primera Línea. Además, estas velatones sirvieron para consolidar el tejido social y fueron secundadas por les jóvenes, mostrando la unidad y la solidaridad dentro de la comunidad.